Publicado: 20 de Marzo de 2015

La risa es el lenguaje del alma dice Pablo Neruda. Es el lenguaje de un alma feliz. Una sonrisa, aunque más pausada y silenciosa, quizás no se quede muy atrás. Una sonrisa puede mover el mundo.

Probablemente la más famosa por su carácter enignático sea la de la Mona Lisa. Más divertida y malévola está la sonrisa del Joker, y más envidiadas por su expresión de juventud, riqueza y éxito “las sonrisas de Hollywood”. Simpática donde las haya la sonrisa que esbozamos cuando vamos caminando por la calle y recordamos alguna situación divertida, y la más agradecida la que regalamos cuando alguien nos ayuda o nos saca de un apuro.

Qué duda cabe de que es mejor sonreír que enfadarse, entre otras cosas por razones de eficiencia y economía, ya que se ponen en marcha mayor número de músculos para enfadarse y sólo 26 para sonreír, de los 43 músculos faciales que tenemos.

Sea como fuere, SONREÍR tiene más implicaciones de las que inicialmente podemos creer. Se ha comprobado que los fetos sonríen en el útero, los bebés sonríen e incluso emiten pequeñas carcajadas al dormir e incluso bebés invidentes también lo hacen al reconocer la voz de un humano. Esto evidencia que se trata de un mecanismo innato que vamos perdiendo y dejando de ejercitar con el tiempo, ya que mientras los niños sonríen una media de 400 veces al día, tan sólo un 33% de los adultos lo hace más de 20.

Analicemos los beneficios psicológicos y sociales más importantes de la sonrisa, así como algunos beneficios para la salud y el estado general del ser humano. La mayoría de ellos sólo aparecen cuando la sonrisa es genuina: la conocida como sonrisa de Duchenne, la mejor representación externa de gozo. Es posible diferenciar una sonrisa Duchenne de una falsa porque en la verdadera las mejillas y los extremos de la boca se levantan, se muestran los dientes y se forman arrugas en los lados de los ojos.

Y sí! nuestros dientes se encuentran en ese marco tan importante que es el tercio facial inferior donde tiene lugar ese importante gesto lleno de connotaciones de todo tipo que es Sonreír. Y qué ocurre cuando no nos gustan nuestros dientes y la persona estira los labios y hace una extraña mueca para ocultarlos? O cuando enseñamos unos dientes oscuros, malposicionados o antiestéticos? Ó cuando debido a la maloclusión por más que elevemos el labio los dientes no aparacen? Qué duda cabe que todo ello influirá en que nuestra sonrisa tenga connotaciones positivas o negativas, en la imagen que proyectamos y en las sensaciones y percepciones que recibe el otro de nuestra sonrisa.

A continuación te contamos curiosidades y datos reales sobre los efectos de sonreír y con ello esperamos darte muchas razones para ponerlo en práctica cada día un poco más.

Los beneficios de sonreír

1. Sonreír para ser más feliz

Para empezar, sonreír tiene un efecto muy positivo sobre ti mismo. La propiocepción es un sistema de comunicación de doble sentido entre tu cerebro y tu cuerpo. La vía conocida es la que va del cerebro a tus músculos cuando algo te pone contento y tu cerebro le da la orden a tu cara de que sonría.

Sin embargo también existe la vía de comunicación contraria: si sonríes, incluso aunque no sea genuinamente, tu cerebro también recibe esa información de los músculos. Entiende que estás sonriendo y que por lo tanto hay algo que debe estar  poniéndote contento, así que para ser congruente su estado emocional empieza a cambiar hacia el optimismo. Comenzarás a sentirte más alegre.

Esta teoría de la retroalimentación facial ya la apuntó el mismo padre de la evolución, Charles Darwin, constatando que incluso la simulación de una emoción podía provocarla realmente en nuestra mente. Los yoguis y monjes del tibet llevan siglos meditando mientras esbozan una sonrisa para provocar reacciones de felicidad a nivel mental.

Cuando sonríes el cerebro interpreta que estás contento y libera sustancias capaces de alegrarte, como demuestra esta recopilación de estudios. En una de las investigaciones que aparecen, unos participantes debían sostener durante un rato un lápiz con la boca de forma que se les dibujara una falsa sonrisa. Al terminar, la mayoría confirmó que les había mejorado el humor.

Incluso existe el efecto contrarío. Un reciente estudio demostró que la gente que se inyecta Botox en las patas de gallo y pierde la capacidad de sonreír con naturalidad tiene más tendencia a deprimirse.

Intenta sonreír un poco más incluso en los días tristes: empezarás a sentirte mejor. Y cuando puedas haz un parón en tu día, respira hondo, cierra los ojos y sonríe durante unos minutos intentando dejar la mente lo más en blanco posible… Ha cambiado algo?? Te sientes mejor??

2. Sonreír para provocar emociones positivas

Sonreír no sólo te alegra a ti, sino que también envía la señal a aquellos que te rodean de que eres una persona social, confiable y cercana. Y además es evolutivamente contagioso.

Te habrás dado cuenta de que cuando sonríes a alguien, incluso a un desconocido por la calle, es probable que te devuelva la sonrisa. En realidad la mitad de la gente devuelve la sonrisa a un extraño, tal y como se demostró en este estudio.

Aunque creas que eso ocurre por cortesía, realmente es por el efecto de las neuronas espejo y la reciprocidad. Cuando te devuelven la sonrisa, lo que consigues con esto es inducir un cambio positivo en el estado emocional de esa persona. Y eso es muy beneficioso porque inconscientemente asociará esa sensación con tu presencia.

un estudio de la universidad de Harvard  evidenció que cuando alguien está contento, la gente cercana tiene un 25% más de probabilidades de ponerse contento también. Cuántas veces no hemos presenciado como una pequeña anécdota o acto que espontáneamente tiene lugar durante una reunión o situación tensa, desata la risa o la sonrisa de alguno y acaba contagiando al resto de la reunión…y cuando el estallido se va calmando… la situación se ha calmado y los allí presentes han relajado su tensión y no están tan incómodos. O esos videos que todos hemos visto en que toda la gente acelerada de un vagón de metro a las ocho de la mañana acaba destornillándose de risa contagiándose en cadena unos a otros y las personas que entraron malhumoradas y cansadas, salen del vagón sonrientes.

En resumen,  cuando sonríes, te sientes bien. Cuando los demás te ven, sonríen también. Y cuando sonríen, se sienten bien.

Sonríe a los demás sin motivo. Harás más amigos. Contagia sonrisas cada día. 

3. Sonreír para que confíen en ti

La sonrisa auténtica es sincera. Una sonrisa auténtica transmite una señal de que somos alguien en quien se puede confiar. Se ha comprobado en este estudio que cuando las personas cooperan tienden a mostrar más sonrisas genuinas, y eso a su vez hace que sean percibidas como más generosas y extrovertidas.

Pero sonreír también provoca que nos apetezca confiar más en la gente: en un estudio de 2001 se demostró que las personas eran un 10% más propensas a confiar en otra persona si ésta estaba sonriendo.

Mientras que una sonrisa nos presenta como personas amistosas y sociales, también transmite seguridad en uno mismo y cercanía.  Las personas que no sonríen son percibidas como más amenazantes e incluso más poderosas, lo que puede resultar útil para ciertos individuos que quieren mantener la distancia y la imagen de un estatus superior. A las personas serias se les tiene más miedo.

De todo ello se deriva que una sonrisa pueda tener tanta repercusión en nuestra vida laboral y social. Cuando nos gusta la apariencia de nuestra boca y la imagen de nuestra sonrisa, la practicamos con más frecuencia y seguridad y esto se transmite a las personas con las que tratamos en nuestro día a día, y ello nos ayudará a vender más, conseguir más objetivos, tener más éxito, más amigos, gustar más y ser más felices.

4. Sonreír para que te perdonen

Resulta que también solemos tratar con más condescendencia a la gente que, tras cometer un error o hacer algo malo, sonríen.

En este estudio de 1995 se demostró que no es necesario que la sonrisa sea real y que funciona incluso cuando la sonrisa es falsa. Probablemente la causa sea que, como has visto en el punto anterior, cuando alguien sonríe después de equivocarse nos trasmite la sensación de ser más honesta.

Personalmente creo que también es debido a que la sonrisa es evolutivamente un signo de sumisión que disminuye la agresividad del ganador de una pelea hacia el perdedor. Por lo tanto si te ven sonreír después de que te hayas equivocado conseguirás que la hostilidad de los demás se reduzca.

En situaciones embarazosas también hay estudios que han demostrado que bajar la mirada con arrepentimiento y sonreír ligeramente estrecha los lazos sociales con los demás para que empaticen con nosotros, por lo que sirve para que nos perdonen más rápidamente.

Así que recuerda: cuando cometas algún error, intenta sonreír discretamente y quizás logres salirte con la tuya. O simplemente acompaña tu disculpa de una sonrisa honesta y discreta, lo que transmites a la otra persona te ayudará a solventar la situación de manera más pacífica, más fácil y menos embarazosa.

5. Sonreír para encontrar soluciones

Las personas bajo presión o en condiciones de estrés tienden a reducir su visión periférica y centrarse tan sólo en lo que tienen enfrente, el efecto llamado como visión túnel. Y no tan sólo ocurre a nivel visual, sino que a nivel resolutivo también dejamos de contemplar ideas más allá de las que tenemos delante de las narices.

Lo que ocurre es que a menudo, para solucionar algo necesitamos pensar de forma más abstracta y considerar también otras propuestas menos convencionales. En esas ocasiones, sonreír puede reducir nuestra estrechez de miras e incrementar nuestra flexibilidad e imaginación, que es precisamente lo que nos conviene. En un estudio de 2010 los participantes que sonreían sacaron mejor puntuación en tareas que requerían una visión más global de los problemas.

Además, Sonreír relaja instantáneamente una situación de tensión y nos permite pensar con más claridad y mayor amplitud de miras.

¿Encallado en algo? Acuérdate de sonreír mientras buscas la solución.

6. Sonreír para seducir

Seguramente las mujeres sean muy conscientes de esto, pero con datos empíricos sabe mejor.

En un estudio de 1985 los psicólogos comprobaron el increíble efecto de la sonrisa femenina sobre los hombres, incluso por encima del contacto visual. En esta investigación, cuando la mujer estableció sólo contacto visual con los hombres fue abordada en un 20% de los casos. Cuando esa misma mujer añadió una sonrisa, el porcentaje subió hasta el 60%.

Sin embargo esto no funciona al revés. Así como la sonrisa incrementa el atractivo de la mujer frente el hombre (y seguramente también reduce el miedo de éste a ser rechazado si se acerca) parece ser que la sonrisa del hombre no es tan atractiva. Este estudio evidenció que los hombres resultan más atractivos para ellas cuando se muestran orgullosos o incluso avergonzados en lugar de contentos.

Mientras que sonreír y expresar contento era la emoción más atractiva en las mujeres, ocurría todo lo contrarío en los hombres. Parece ser que sonreír menos resulta masculino y eso atrae al sexo femenino, pero yo en el caso de los hombres no dejaría de sonreír porque una ligera sonrisa que exprese orgullo o picardía también puede resultar muy atractiva.

A la vez, un reciente estudio que se describe en un artículo titulado los errores más frecuentes en las relaciones sociales, también demostró que cuando vemos una cara atractiva se nos activa una región del córtex orbitofrontal relacionada con la recompensa sensitiva. Pero esta investigación también descubrió que cuando la cara que está sonriendo, dicha zona todavía se activa de forma más potente.

Y qué duda cabe que tanto más gusta, cuanto más bonita sea la sonrisa que muestra ese rostro, y que sonrisas mal cuidadas o deterioradas pueden inducir al rechazo inicial de la persona con la que se trata de establecer el contacto. Así que la sonrisa es un rasgo más que muestra la belleza de una persona y su cuidado es por supuesto un tratamiento enfocado a la salud, pero también es un tratamiento de belleza y estética, muy importante en nuestras relaciones sociales.

7. Sonreír para mentir

Si las sonrisas verdaderas transmiten honestidad y confianza sería lógico presuponer que es difícil que alguien nos consiga engañar con una sonrisa falsa.

Sin embargo la realidad es que hasta un 80% de las personas son capaces de fingir el estrechamiento de los ojos que ocurre en las sonrisas Duchenne. Por lo tanto, a pesar de que no es sencillo fingir perfectamente una sonrisa verdadera porque también tiene unos tiempos determinados (tarda más tiempo en formarse que una real), sí que se puede usar para mentir y ocultar lo que realmente pensamos. Y puede haber ciertas personas que tengan mucha más habilidad que otras en fingir una sonrisa con un propósito “no tan honesto”.

Si quieres usar el enorme poder de la sonrisa para engañar a alguien, recuerda que las sonrisas que toman forma más lentamente -medio segundo frente una décima de segundo en las falsa- son percibidas como más fiables y auténticas. Aunque lo ideal sería que no se desvirtuase un gesto tan bonito con fines poco honestos.

8. Sonreír para ganar dinero

En un estudio realizado en camareras evidenció que obtenían más propinas cuando sonreían a los clientes. Parece lógico dado que sonreír provoca emociones positivas en los demás y nos hace parecer más honestos y transparentes y hace que los demás se encuentren más agusto o mejor atendidos en un momento dado, y eso provoca que nos guste volver a un sitio o que mostremos agradecimiento a los demás porque su trabajo nos ha agradado.

Sin embargo, en las profesiones en las que se exige sonreír de forma constante, como azafatas, animadoras y demás, ocurre un fenómeno conocido como trabajo emocional que puede llegar a agotar y causar burnout debido a que existe una contradicción constante entre las emociones reales y las que se muestran. Si trabajas de cara al público y quieres ganar un dinero extra, sonríe un poco más. Pero no te excedas o quizás lo acabes pagando.

Otras personas, sin embargo, que trabajan de cara al público en tiendas o restaurantes, afirman que si tienen un mal día, al llegar al trabajo desconectan e intentan atender a la gente con una sonrisa como siempre, y que al final esto acaba mitigando su mal estar y su mal humor realmente. Por eso hay mucha gente que afirma que trabajar de cara a los demás y sentir gusto por el trabajo que haces y por sonreír, te puede ayudar a ser más feliz y a olvidar tus preocupaciones al final del día.

9. Sonreír para mejorar la salud

Algunos estudios científicos han probado que sonreír libera endorfinas, serotonina y otros analgésicos naturales que produce nuestro cuerpo. También se ha asociado la sonrisa a la reducción de los niveles de hormonas causantes del estrés (adrenalina, cortisol y dopamina) y la disminución de la presión arterial. Podría decirse que sonreír es un casi un fármaco natural. Sin duda un antidepresivo no químico.

Y no sólo ahí se limitan sus beneficios. Tan sólo por el mero hecho de ver a alguien sonriéndonos, un curioso estudio afirma que generamos niveles de estimulación sobre nuestro cerebro y corazón parecidos a los que recibiríamos si comiéramos 2.000 tabletas de chocolate o ganáramos 12.000 euros.

El nivel de placer depende de todas formas de quién nos sonría: es muy alto si se trata del rostro de un bebé o de un famoso, elevado si es un familiar o un amigo, y bastante más bajo si se trata de un político.

El estudio concluye que ver una sonrisa sincera puede crear en nosotros una sensación placentera superior a la de tener sexo, comer chocolate o ir de compras, en ese orden. Así que sonríe y empatiza con la gente que lo esté pasando mal: no sólo les apoyarás, sino que también les aliviarás el dolor. 

10. Sonreír para vivir más

En una de las investigaciones más sorprendentes que he leído últimamente se estableció una correlación entre la sonrisa y la longevidad. En ella, se estudiaron las fotos de los jugadores de béisbol de la liga americana del año 52 y se observó como aquellos que aparecían sonriendo vivieron un promedio de 7 años más que aquellos que se retrataron con gesto serio. También se encuentra el ejemplo de los monjes budistas o yoguis que meditan en la felicidad y viven con una sonrisa permanente ante cualquier adversidad, y de todos es sabido la longevidad de estas personas.

Realmente dudo que la sonrisa fuera la causante directa de este incremento de la longevidad, pero seguramente se trata del reflejo externo de una actitud frente la vida que sí que puede tener impacto directo en la calidad de la misma.

Pero por si acaso, sonreír no está de más.