Publicado: 9 de Abril de 2015

Conoce curiosidades sobre la salud bucodental, la fisiología oral o la historia de la odontología en estos 7 interesantes apartados:

1. ¿SABÍAS QUÉ?.... El queso es uno de los alimentos más importantes, muy nutritivo, aporta calcio y proteínas esenciales, existe una amplia gama de quesos que forman parte esencial dentro de la dieta mediterránea. Los quesos, como derivados lácteos que son, tienen un alto contenido en calcio que varía en función del tipo de queso y que puede llegar a cubrir el 65% del calcio que necesita el organismo diariamente, algo fundamental para el crecimiento en la infancia y la adolescencia. También es aconsejable en las mujeres con menopausia y en las personas de la tercera edad. El queso es fundamental en la dieta diaria, aunque se debe hacer con moderación, dado que si lo consumimos en grandes cantidades puede producir aumento de peso y ser perjudicial. Para elaborarlo se elimina el agua de la leche, por lo que el queso es el concentrado perfecto de la leche y contiene sus principales componentes como proteínas, vitaminas, sales minerales y materia grasa fácilmente digerible. Aunque todos los quesos son beneficiosos para la salud si se toman regularmente, pero de forma moderada, algunos estudios indican que los quesos de cabra son los que mayores propiedades beneficiosas para la salud tienen.

El queso ha demostrado tener importantes beneficios para la salud bucodental.

El queso es uno de los alimentos con más alto contenido en calcio y fósforo, caseína y otras proteínas, componentes del esmalte de los dientes. El queso reduce la placa bacteriana y al estimular la producción de saliva, ayuda a limpiar los restos de alimentos por lo que mantiene nuestra boca limpia de forma natural (autolimpieza). La producción de saliva neutraliza la cantidad de ácido en la boca tras las comidas, amortiguando el pH del medio bucal. Después de las comidas el pH de la saliva desciende, pero el calcio y el fósforo del queso ayudan a prevenirlo.

La ciencia apoya todo esto. Diferentes estudios universitarios, entre el que destacamos el realizado por la Dra. Rosa María Ortega, del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Comité Asesor del Plan de Comunicación, Salud y Comunicación de Productos Lácteos, han demostrado que las propiedades del queso ayudan a prevenir las caries, mantener una dieta equilibrada y cuidar la salud dental.

Por eso terminar nuestras comidas con una pequeña cantidad de queso nos ayuda a prevenir enfermedades bucales, pero ojo! Nunca sustituirá a una correcta higiene bucal.

2. ¿SABÍAS QUÉ…? La preocupación por la salud bucodental no es sólo cosa de nuestros días. Diversas técnicas de higiene dental han sido practicadas desde la prehistoria por el hombre, antes de la creación del cepillo de dientes. Estas técnicas antiguas se han podido verificar por las diferentes excavaciones que se han realizado en distintos lugares del mundo y por encontrar ciertos utensilios que antes se usaban. Los primeros registros que hay sobre la higiene dental se nos presentan, más o menos alrededor del año 3000 a.C. En las tumbas egipcias se han hallado ramitas en forma de lápiz, las cuales tenían en uno de los extremos un tacto blando y fibroso para poder llevar a cabo una limpieza dental.1 A estos primeros utensilios rudimentarios que servían para el cuidado dental, se les denominó "palos o varas para masticar", y se fabricaban a partir de ramitas de los árboles, machacando unos de sus extremos hasta ablandarlos. Los extremos de estas varitas se moldeaban en forma de filamentos para que fueran aptos para las encías, teniendo más o menos la forma del palillo de dientes. La primera pasta de dientes fue creada también por los egipcios y contenía unos ingredientes a cada cual más apetecible: piedra pómez en polvo, cáscara de huevo, pezuña de buey, sal, pimienta, mirra, hojas dementa, flores y agua. Los griegos se enjuagaban la boca con orina humana. Según las creencias de la época, esta práctica servía para combatir la caries y blanquear los dientes.   

3. ¿SABÍAS QUÉ…? la creación y primera aparición del cepillo de dientes, se le atribuye a los chinos hacia el año 1498 o 1500 más o menos. Aunque se piensa que el cepillo de dientes puede ya haber estado desde antes del año 1498, pues en Japón ya andaba circulando dicho artefacto para el cuidado de los dientes. La manera en la que se fabricaban estos cepillos, era extrayendo manualmente las cerdas de los cuellos del jabalí de los climas fríos de Siberia y China, ya que al vivir estos animales en bajas temperaturas su pelaje se volvía duro y crecía con mayor consistencia. Al extraer las cerdas de los cuellos del jabalí, estás se cocían a mangos hechos de huesos o de bambú. Tiempo después, se empezaron a crear otros cepillos dentales, utilizando otros pelajes de animales diferentes como: el del cerdo, del caballo y de tejón y al mismo tiempo, se utilizaban también diferentes mangos hechos de marfil y de madera.

Más tarde en el año 1600, es introducido el cepillo de dientes a Europa, por parte de los mercaderes ingleses que viajaron a China, más o menos cuando ya estaba acabando el Renacimiento. Sin embargo, en aquellos tiempos los europeos no recibieron con muy buen agrado este utensilio, porque consideraban que las cerdas que se empleaban eran de una dureza excesiva, qué al momento de cepillar los dientes, les causaba irritación y también malestar en las encías. Por otra parte, al llegar el cepillo de dientes a Europa, no se usaba con tanta frecuencia debido a qué no todos estaban acostumbrados a una buena limpieza dental y aún se preferían usar otro tipo de métodos para la limpieza de los dientes qué ya estaban antes de la aparición de este utensilio en Europa, como el caso de los palillos que estaban hechos con plumas de gansos o de metal como oro o plata.

Además de qué este utensilio no podía ser accesible para todos, pues sólo era para reyes y personas de alto élite por ser de un costo tan elevado como el caso de la corte francesa en Versalles, debido a que muchos de los cepillos estaban hechos con mangos de marfil y las cerdas estaban elaboradas con crines de caballo.

4. ¿SABÍAS QUÉ…? El esmalte de nuestros dientes es un tejido muy sofisticado y único. Diríamos que es un tejido cristalino con una estructura única a base de prismas del esmalte dispuestos oblicuamente, casi como una joya, y por eso se le llama también tejido Adamantino. El esmalte dental es el tejido más duro del cuerpo humano, gracias a su alto contenido en calcio y fósforo en forma de Hidroxiapatita, presente también aunque en menor densidad en los huesos. Por eso, el esmalte es incluso más duro que el tejido óseo y por eso se conserva tan bien en los cráneos encontrados en excavaciones y en los cadáveres con miles de años. Pero el Esmalte no es capaz de regenerarse por sí sólo, aquí está la mala noticia, por eso debemos cuidarlo como si de una joya se tratase, porque realmente lo es! Y puede durarnos para siempre con unos cuidados de higiene bucodental básicos. El hombre puede restaurar el esmalte dental con materiales denominados Composites, a base de resinas compuestas, que presentan una buena adhesión al diente, pero qué duda cabe de que el hombre nunca será capaz de reproducir algo tan perfecto y resistente como este tejido natural. Así que mejor prevenir que curar siempre!

5. ¿SABÍAS QUÉ…? En España se venden solo 0’9 cepillos de dientes por persona y año. Esta cifra es chocante si pensamos que se recomienda cambiar de cepillo cada 3 meses, es decir, consumimos 4 veces menos que la cantidad recomendada. Se recomienda desechar nuestro cepillo a los tres meses, incluso cuando no presente signos evidentes de deterioro. Los expertos dicen que debemos tirar el cepillo “como nuevo” a los tres meses, ya que si deformamos el cepillo o “las cerdas se abren” signifcará que estamos aplicando una fuerza excesiva que podría lesionar las encías y abrasionar el esmalte, y también porque el deterioro del cepillo ocurre a nivel de la punta de los filamentos aunque no lo veamos, y continuar usándolo también puede agredir a las encías.

6. ¿SABÍAS QUÉ…? Los dientes de un bebé ya están totalmente formados dentro de la mandíbula en el momento de nacer, aunque normalmente no salen hasta los 6 meses aproximadamente, pero su calcificación se inicia durante la vida intrauterina. Esta regla tiene excepciones, ya que algunos niños nacen con uno o incluso dos dientes, los llamados dientes “connatales”, que tradicionalmente han sido asociados a personajes de leyenda con gran fortaleza y héroes míticos, y otros niños inician la erupción mucho más tarde, incluso pasado el año. Este retraso cronológico no reviste importancia siempre que los dientes mantengan el orden de erupción normal. En el momento del nacimiento y los primeros meses de vida se inicia la calcificación de los primeros dientes permanentes en el maxilar y la mandíbula, a pesar de que no iniciarán su erupción hasta los seis o siete años. Los molares del juicio pueden iniciar su formación hacia los nueve o diez años, a pesar de que pueden tardar de 15 a 20 años más en erupcionar. Un largo y laborioso proceso el que realiza nuestro organismo para generar éstos importantes y complejos órganos que son nuestros dientes.

7. ¿SABÍAS QUÉ? El Ratoncito Pérez lleva recogiendo dientes desde 1894 y su domicilio oficial está en Madrid, concretamente en el número 8 de la calle Arenal. Ahí se puede visitar un pequeño museo dedicado a este personaje.